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¿Por qué St Andrews?

Es una pregunta que nos hacemos muchos de los que amamos este deporte. 
Con lo que llueve allí, el frío que hace, la falta de luz, lo mal que se come…. con la de sitios que hay en el mundo…
 ¿Por qué St Andrews? Simplemente porque ell golf moderno se inicia en este lugar y hoy en día esta considerado como “La casa del golf”.

Basado en crónicas e informaciones que he podido obtener, desde mi humilde criterio os  ofrezco en este post posible luz a esta pregunta.
 Existen, a mi juicio, dos aspectos fundamentales que ayudan a responder. En primer lugar, su ubicación física en los años de sus comienzos del golf y segundo aspecto y más importante el impulso de su gente y vecinos: “La magia de St Andrews”.

Para ser justos, muchos otros lugares atrajeron golfistas “activos” durante los primeros años, cuando el golf se estaba formando, como por ejemplo el “The Links de Leith”, que es  considerado como el primer recorrido o lugar  donde se jugó un  “golf formal “, moderno.

Pero fue en la ciudad de Saint Andrews, junto al mar, donde la configuración del terreno emergía ideal para el golf, tal como fue concebida. La ciudad no pudo dejar de ser “sacudida” por este pasatiempo municipal: el golf. Así fue y, en 1691, St Andrews fue apodado como la “Metrópolis de golf”, y nunca más ha mirado atrás.

Una de las claves por la que St. Andrews llegó a convertirse en “La casa del golf “ radica en su orientación única. A diferencia de muchas otras ciudades donde también se jugó al golf en el siglo XIX, en St. Andrews, su links está, configurados sobresaliendo en la bahía, para ser precisos la Bahía de St Andrews. Hecho éste nada anecdótico ya que los mantuvo al margen de la construcción y desarrollo de la ciudad medieval. En St Andrews es posible visitar el centro de la ciudad y ni siquiera poner ojos en los cinco campos que hoy se van encadenando juntos al norte de este centro. Este conveniente aislamiento ha sido la gran protección de los links de St Andrews, donde su links la aislada conveniente. Antes de la llegada de cualquier sistema de transporte organizado, el golf se jugaba normalmente en los terrenos más cercanos a las ciudades y, en la mayoría de los casos, estos terrenos de golf finalmente terminaban expropiados para crear zonas de expansión de las ciudades.

En “The Links de Leith”, por ejemplo, ubicados al sureste de la ciudad de Edimburgo, las cosas comenzaron a desmoronarse en la década de 1830, cuando la creciente ciudad optó por otras prioridades “más importantes  que el golf”.  Aparentemente, el golf no era tan necesario para el desarrollo como los edificios.

Pero en St Andrews las cosas fueron diferentes. Las vías y carreteras principales de acceso se establecieron al sur y al oeste de la ciudad y las tierras al norte de la ciudad (ganadas prácticamente a la bahía) resultaron innecesarias para el desarrollo urbano, quedándose relegadas para usos de pastoreo y para la práctica posterior del golf. Gracias a esta decisión urbanística los golfistas siguieron acudiendo a St Andrews que, año tras año, fue tomando popularidad como una zona turística y  la ciudad pronto se distanció de todas las demás para convertirse en el centro del mundo de golf.

La lección es una y todos deberíamos recordarla: una buena planificación del suelo es crucial, al parecer, tanto en la época medieval como  hoy en día.

El por qué esos terrenos ganados a la bahía llegaron a inundarse de la “magia” que hoy recubre St Andrews lo comentare en mi próximo post. Os espero.